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lunes, 24 de marzo de 2014

Recomendaciones para el BAFICI 2014, por Fernando E. Juan Lima



        Como cada año, la cercanía del BAFICI nos lleva a ese estado que combina expectación, alegría y algo de ansiedad ante la enorme oferta y las limitaciones temporales para ver todo lo que quisiéramos. Es por eso que, a continuación, les dejamos algunas breves consideraciones críticas (realizadas en el momento de su visión, la mayoría en el último Festival de Cannes) que –esperamos- les puedan ser de utilidad al momento de escoger su camino por el festival que se avecina.








1)    Why don’t you play in hell?

Pensar en Super 8 y en Killl Bill sería una injusticia para alguien que, como Sion Sono, es un género en sí mismo. Su consabido cruce de géneros, la falta de límites, la libertad absoluta, forman parte de este “homenaje” del director japonés al fílmico (sobre todo al 35mm, pero también al super 8). Un grupo de jóvenes “terroristas”-cineastas, una chica que alguna vez fue famosa por la publicidad de una pasta dental y dos bandas enfrentadas de yakuzas se cruzan con el objetivo de realizar una película. Pero no cualquier película sino una obra maestra.
Autoconciencia y parodia, ficción y realidad constituyen las diversas capas de los círculos concéntricos que conforman una habitual forma de narración sionista. Como en Strange circus, Love exposure o Cold fish, las distintas historias o los distintos tiempos se imbrican unos en otros y sólo al final (o a los finales, como en este caso) terminamos de comprender la lógica dentro del caos. Así, sabemos que Sion Sono no se siente atado por los mandatos de la lógica causal, y que los saltos temáticos, estéticos, narrativos y temporales son una marca de fábrica. De todos modos, en un artista cuya constante es la heterodoxia, sorprende el giro iniciado en The land of hope (vista en Mar del Plata el año pasado) y ahora en Why don’t you play in hell. Películas muy distintas entre sí, pero que marcan algún tipo de viraje con la obra anterior. La primera, un melodrama cargado de tensión, que nunca explota a la manera en que sucede en toda su obra anterior y la presentada este año, bañada de sangre (como casi siempre, salvo en la citada The land of hope), pero sin su ya clásico componente de perversión. La referencia a la perversión no implica en este caso una carga valorativa; quizás sería más adecuado hablar aquí de lo que generalmente es concebido o presentado como tal, ya que el juicio moral es ajeno al mundo de Sion Sono.
Conociendo al director, seguramente este aparente cambio no sea estrictamente un viraje sino una adición, un desvío (uno más), algo que agregar a su proteico universo. De una a otra película, y dentro de cada una de ellas, la sorpresa es permanente. No es habitual encontrar un ánimo tan constante de búsqueda y variación en el cine contemporáneo.


En Why don’t you play in hell, la sangre puede generar una alfombra brillante, de un rojo perfecto o salpicar por completo la pantalla, los protagonistas pueden continuar en movimiento desmembrados o con un sable partiendo en dos el cráneo. La violencia es tan excesiva que sólo en el campo de la animación puede hallarse algo parecido. Pero el ánimo es festivo, erótico, amoroso. Felicidad de un disfrute animal, atávico, que da cuenta de un profundo amor por el cine.

2)      Norte, the end of history

Norte, the end of history de Lav Diaz (Evolution of a Filipino family, Melancholia, Century of birthing). Monumental obra de cuatro horas diez minutos de duración (aunque para este director, esto es casi un corto metraje), la sala Debussy inusualmente vacía. Posiblemente, dedicar 250 minutos a un solo film es una opción evitada por la mayoría de la crítica que ha preferido buscar otros horizontes. Pues bien, se han perdido una gran película. Lav Diaz propone una película-rio, en la cual cruza las historias de un joven burgués, estudiante brillante de derecho, preocupado por el estado del mundo y como cambiarlo, y otro, muy pobre, que ha sufrido un accidente y debe empeñar lo que no tiene para mantener el negocio familiar y dar comida y abrigo a los suyos. La prestamista de este último es asesinada por el primero, pero el inocente es el que carga con las culpas y termina en prisión. Norte… cuenta tanto por esta trama, como por los detalles de la vida de ambas familias, su forma de relacionarse entre sí, su discurso y su actitud vital, su entorno. La cámara discurre con elegancia entre ambientes cerrados y la omnipresente naturaleza, descubriendo como, pese a los obstáculos, el injustamente encarcelado no pierde el eje y llega a algo parecido a la santidad, mientras que el asesino, acechado por su conciencia, desciende a abismos cada vez más parecidos al infierno. Si bien podría pensarse en cierta linealidad en el sentido que los pobres serian buenos de toda bondad en tanto los poderosos representarían el mal en la tierra, lo cierto es que el asunto es mucho más complejo que eso y no es allí donde apunta Díaz. De la revolución de café al incesto y al asesinato, de la cárcel a la santidad (levitación incluida), Norte… nos lleva a un universo demasiado tangible para ser mágico, sin por eso carecer por completo de elementos fantásticos.



 3)      Grand Central

Grand Central, de Rebecca Zlotowski, a quien conocimos por Belle epine en el BAFICI, vuelve a seducir con climas enrarecidos y un gran acento en el componente físico (aunque ahora no se trate solo de una chica, sino también estén dando vueltas una banda de hombres). El protagonista, un joven de pocos recursos y escasos estudios decide (no tiene muchas opciones, seamos claros) entrar a trabajar en una central nuclear, donde se engancha con la novia de un compañero de trabajo. No es que quiera parecer excesivamente coloquial, el término “engancha” es casi textual, porque la relación que une a la pareja tiene que ver con la pulsión vital, con el desenfreno que produce convivir con la muerte y con el peligro diariamente. Pareciera que, como la radiación, los cuerpos y las mentes son poseídos por un mal que no se ve pero cuyas consecuencias son cada vez más evidentes. La central nuclear, los entrenamientos y procedimientos de seguridad, son burocráticos ejercicios marcados por la asepsia. Frente a ello, los momentos vitales (los encuentros sexuales) son salvajes, en lugares sucios, incómodos o en el exterior; ante tanta represión y peligro es como si el componente animal de lo humano reclamase libertad. Esto es lo que logra transmitir Zlotowsky, y eso es lo que hace de Grand Central una película particularmente sensorial y sugerente.





  4)       Salvo

 Salvo, de Fabio Grassadonia y Antonio Piazza, se presentó en la Semana de la crítica. No se por qué se me había metido en la cabeza que debía estar buena esta película. Pero tenia razón. Un mafioso se defiende de un intento de asesinato, matando a los sicarios y al cerebro de la operación, pero deja viva a la hermana de este último, ciega, escondiendola de su propio grupo en una fábrica abandonada. Esto es lo que sucede en la superficie, pero el acercamiento de los directores, desde lo formal, da cuenta de que también están hablando de otra cosa, en particular, de las maneras y los límites de la percepción. La primera media hora de película es impactante. Sin el componente de abstracción, la belleza de las imágenes remite a los primeros minutos de L’amico di famiglia, de Paolo Sorrentino. La primera persecución, las muertes, la entrada en la casa donde se encuentra con Rita, la ciega, ponen el acento en el ritmo, la respiración, la música, los silencios, los detalles. Una mano que se acomoda una zapatilla, un tema musical que se repite, un rayo de luz que permite divisar una figura. El encuentro entre el mafioso y su “víctima” es un choque de planetas que cambia la percepción de ambos. De hecho Rita experimentará una metamorfosis que permite dudar de su ceguera. Un descubrimiento de este festival.


5)     Tip top

En la Quincena de los realizadores, pude ver Tip Top, comedia francesa dirigida por Serge Bozon. La muestra de que el Festival sirve también para el lanzamiento de productos estrictamente comerciales de la industria local. Dos policías, mujeres, de asuntos internos, investigando el asesinato de un informante en el marco de algo que tendría que ver con la comunidad argelina. Solo para destacar que esas policías, además, son, una, sadomasoquista y la otra vouyeuse. Y que una esta interpretada por Isabelle Huppert y la otra por Sandrine Kiberlain. El timing de las dos es lo que levanta algo la puntería de una comedia de formato televisivo con unos cuanto chistes tremendamente groseros y berretas.


6)     Shields of straw 

Shields of straw, una nueva sorpresa del prolífico director japonés Takashi Miike. Las últimas películas del realizador a las que tuvimos acceso también habían sido particularmente buenas: For love’s sake (Cannes 2012 y Mar del Plata) y Lessons of evil (Roma 2012). Y, lamentablemente, no está a esa altura; cabe decirlo rápidamente. Sin embago, Miike no decepciona. La propuesta tiene que ver con un grupo de policías que tienen que llevar de un punto a otro del Japón a un asesino serial mientras los 125 millones de japoneses quieren matarlo, ya que el abuelo de una de las victimas ofreció una recompensa de un billón de yenes a quien lo hiciera. Es cierto que en este caso la acción esta dosificada, y el devenir tiene más que ver con la tensión que se provoca en el acecho y persecución. El componente político, no por juguetón y excesivo, deja de estar presente. Después de todo, tal como sucedía en Batalla real y tantas películas de género, los discursos no suelen ser el vehículo para el pensamiento crítico en el marco del cine, que se expresa mejor en la acción.






  7) Un château en Italie



Un chateau en Italie de Valeria Bruni Tedeschi. Confieso cierta debilidad por esta hermosa mujer, pero su amable retrato de una familia de la nobleza en decadencia tiene empatía, calidez y mucho humor. Lo que en Olivier Assayas en Las horas del verano era pura nostalgia, con la impronta itálica de la Bruni Tedeschi, alterna momentos de tristeza (que sin embargo son vividos de una manera mucho más exteriorizada que en el caso del francés, como cuando fallece de SIDA el hermano de la protagonista), con una potente historia de amor y mucho humor en los diálogos. Como había demostrado en Actrices, se nota un trabajo en los actores que da lugar a la construcción de personajes entrañables. 




  8)        Sarah préfère la course




Sarah préfère la course, de Chloe Robichaud, representante canadiense en la sección Un certain regard, pone el foco en una chica de 20 años a lo que más le gusta en la vida es correr. La elección de una universidad, la obtención de una beca (matrimonio falseado mediante) y algún problema de salud, todos son elementos en su vida que favorecen o son obstáculos para lo que realmente le interesa: llegar a las Olimpíadas. Resulta interesante ver cómo la protagonista se relaciona con el mundo exterior, con su familia y su compañero de departamento (aquel con quien se casa para obtener aquella beca), ya que lo suyo pareciera ser la soledad y la inadecuación. Evidentemente, eso de correr ha de ser un deporte muy solitario (habrá que preguntarle a don Santiago García), y ello es lo que refleja esta película sin juzgar ni abrir juicio sobre las decisiones de su criatura principal. En fin, que no es lo mismo ser individualista y solitario que apático y egoísta. 



9)      Only lovers left alive

¿Por qué es que si nosotros hacemos determinada mención o llevamos adelante un acto quedamos como maleducados, groseros, lineales o superficiales y hay otras personas, con un accionar similar, parecen una cruza de Isidoro Cañones y James Bond en el mundo real? No es que me pretenda comparar, pero no puedo dejar de pensar que hay un determinado ángel, un aura, un savoir faire o una elegancia que es innata y que solo unos pocos poseen. Jim Jarmusch es uno de esos elegidos. Only lovers left alive es una película más pequeña, menos pretenciosa que Los límites del control. En ella encontramos unos vampiros que sobreviven desde tiempos inmemoriales, Adán y Eva, enamorados, entre sí y de todas las cosas bellas que hay en el mundo (la música, sobre todo, las más inasible y etérea de todas las artes). Lástima que estas –las cosas bellas-son cada vez menos, porque los zombis (nosotros, aquellos a quienes la elegancia nos está vedada) todo lo destruimos. Todo es romántico, nostálgico y encantador. Las citas se multiplican, de Shakespeare a Buster Keaton: la idea es que, en realidad, todo lo importante acaecido en el mundo (de las ciencias a las artes) tiene que ver con la presencia de estos seres fantásticos, en vía de extinción. Algunas citas son un poco obvias, superficiales. Sin embargo, funcionan generando momentos de humor logrado y, otra vez, lo que en labios de otro puede sonar a perogrullada, en los de Jim Jarmusch es un hermoso haiku.




10)   Algunas chicas

Pude ver esta película en el Festival de Río de Janeiro, en septiembre de 2013. En ese momento, escribí esto para la cobertura de la muestra en El Amante: "Alejo Moguillansky acompañó El loro y el cisne y Santiago Palavecino Algunas chicas (ya presentada en Venecia). Y a esta película dedico este último párrafo. El director de Chacabuco viene precedido de la prometedora Otra vuelta y de la muy injustamente ignorada por la mayoría de la crítica La vida nueva (me remito a mi crítica en esta revista). Algunas chicas dialoga con estas películas, aun cuando profundiza ese halo de misterio que las caracteriza. La pretendida historia que mueve la trama tiene que ver con la llegada de Celina –que intenta descansar y recuperarse de un fracaso matrimonial– a la casa de una amiga del colegio que la invita a pasar unos días en el campo. Desde el inicio se advierte que algo extraño estaría ocurriendo con Paula, la hija de la pareja de anfitriones; y allí están Martina y Nené para confirmar esa sospecha. El universo femenino como territorio insondable y desconocido y las alteraciones temporales que remiten al mágico influjo de Venecia rojo shocking (con la que también comparte la constante acechanza de la muerte) componen sólo una parte de una película que reclama una segunda visión. Y de una visión en cine; por cuanto el cuidado del trabajo con las imágenes y un sorprendente y perfecto diseño de sonido (el extrañamiento, el clima, el diálogo con el terror responden en gran medida a cómo suena esta película) sólo en una buena sala de cine pueden apreciarse en toda su intensidad y sutileza."



      Bonus track

Recomendar ver todo lo que se pueda de las películas de Schlieper constituye a esta altura casi una redundancia. Otro tanto sucede con los clásicos que podrán verse en copias de una calidad que sólo el festival permite (incluyendo en el ambiguo y proteico término de “clásico” obras como Jules et Jim o La gran ilusión, pero también Shivers y Calles de fuego). Así que sólo haré referencia a algunas otras películas que pude ver y que también valen la pena (aunque requerirían de un poco más de tiempo y espacio para hacerles justicia): (a) Michel Petrucciani, de Michael –El cartero- Radford. La película resulta más interesante por lo increíble e inigualable del personaje retratado que por los relativos méritos de su director. Pero sí; vale –y mucho- la pena. (b) Fantasmas de la ruta, de José Celestino Campusano. Con sus más de tres horas de duración, el director de Vil romance, Vikingo y Fango demuestra su capacidad para narrar y para atraparnos en sus historias. Como siempre su particular tono, sus geografías y tonos actorales demuestran la plena forma y la originalidad de un creador impar. (c) La laguna, de Gastón Bottaro y Luciano Juncos. Cruza de western e historia de iniciación en la sierra cordobesa en la cual Germán de Silva vuelve a demostrar que es un gran actor de cine. (d) La gran noticia, de Lionel Baier. Periodismo radial de franceses en la Portugal de la Revolución de los Claveles. Amabilidad, libertad y Valérie Donzelli (Declaración de vida), que se muestra como una gran comediante. (e) Our sunhi, de Hong Sangsoo. Belleza y felicidad absoluta. Comedia encantadora que ya pasó por el Festival de Mar del Plata, pero que seguramente volveré a ver.

Eso ha sido todo. Buen BAFICI para todos. Y todas.

Fernando E. Juan Lima

martes, 28 de enero de 2014

Hunger, de Steve McQueen (publicado en El Amante N°204). Por Fernando E. Juan Lima




Hunger fue la primera película del hasta entonces videoartista Steve McQueen que pudimos ver por estas tierras en el BAFICI.
Contra la mayoritaria defensa de esa película por parte de la crítica (circunstancia que se repitió con Shame, sin reservas, cuya crítica también pueden leer en este blog) siempre me molestó el componente de vacía explotación que caracteriza hasta ahora la obra de este director. 12 años de esclavitud confirma que estamos ante un director poco o nada interesante, pretencioso, calculador y, para colmo, en este último caso, mal narrador y aburrido.
En fin, es medio odioso, pero SE LOS DIJE.
Aquí, firmado con mi FJL lo que decía tras el BAFICI.

Fernando E. Juan Lima

Shame, de Steve McQueen (publicado en El Amante N°238). Por: Fernando E. Juan Lima

SHAME, SIN RESERVAS

ONANISMO
SHAME, SIN RESERVAS
SHAME, REINO UNIDO, 2011 | 101'
DIRECCIÓN
STEVE MCQUEEN
GUIÓN
STEVE MCQUEEN, ABI MORGAN
FOTOGRAFÍA
SEAN BOBBITT
INTÉRPRETES
MICHAEL FASSBENDER, CAREY MULLIGAN, JAMES BADGE DALE, HANNA WA
Del más clásico e improvisado jalado a las técnicas del paraguas o la mano dormida, las distintas maneras de autosatisfacerse parecen infinitas para los hombres. Dejando de lado el siempre más complejo y misterioso universo



femenino,intento hacer una investigación (no de campo, entiéndase bien, sino buceando en Internet), y no puedo con mi asombro. Evidentemente mi imaginación es muy limitada. Enumero solo algunas técnicas para que se hagan una idea: la paja hidratante, la paradinha, el postre de la casa, la mano que mece la cuna, la alegría de la huerta, la mosca sin alas, twister. Algunos nombres suenan especialmente sugestivos. Y las distintas maneras de “hacerlo”, más allá de los códigos identificados para referirse a este asunto, nos hablan de la interacción con otros seres vivos o inanimados, humanos, animales o vegetales, la utilización de diversas partes del cuerpo, etcétera.

Pero vayamos a los bifes (elemento por lo demás también recomendado para alguna práctica): cuando hablamos de paja, o más bien de pajeros, también solemos referirnos a otras cuestiones, en lo que aquí nos interesa, más estrictamente cinematográficas. El manierismo excesivo, el vacío culto a las formas, la satinada reiteración de lugares comunes que tendrían que ver con lo que se cree que es la belleza, la repetición de un determinado motivo, el ensalzamiento de mensajes o críticas pueden ser algunas características de ciertos tipos de cine al que solemos aplicar el adjetivo antes indicado. Desde otra mirada, cuando hablamos de paja o le aplicamos el adjetivo “pajero” al cine, eso también puede tener una connotación positiva. En este caso, la calificación se liga al mero capricho, a cierta arbitrariedad, al puro y desprejuiciado disfrute, al porque sí, porque me place o porque me gusta. Pues bien, la primera acepción resulta aquí más atinente, y nada de esto último (de lo positivo) se aplica a McQueen, que, como en Hunger, parece solo interesado en provocar (antes con un tema “importante” y su explosión de mierda, ahora con el tabú sexual). Pero esta provocación es reaccionaria, banaliza el tema que aborda, estiliza todo lo que toca y priva el conflicto de humanismo. Paradojas de la imbecilidad de la censura, la decisión de la cadena Cinemark de no pasar en sus salas esta película sirve para sumar campaña publicitaria, dando la idea de que estaríamos ante una obra potente, transgresora, jugada, verdaderamente provocadora. Esto seguramente sumará algunos espectadores.
Shame, sin reservas es vacía y reaccionaria. Deja de lado toda idea de disfrute cuando aborda nada menos que la historia de un adicto al sexo. Incluso aunque interpretáramos que el protagonista al que sigue McQueen (en la piel de un Michael Fassbender cuya estampa va muy bien para la estética de publicidad de desodorante o perfume masculino de los ochenta) en realidad es solo y estrictamente un masoquista, no hay nada de placer en esta película (ni qué decir de festivo disfrute, de goce). Su propio título, algo así como “Vergüenza”, nos habla de cuál es la postura del director. Es por eso que cuando vi la publicidad de la película en el diario, pensé que la referencia a “un film único” en pretendida boca del compañero Leo D’Espósito se trataba de una intencionadamente ambigua manera de recortar su crítica. Veo su reseña en la revista Noticias, y no, efectivamente su percepción de la película es positiva (80% según el parámetro de www.todaslascriticas.com.ar). Esto trae a mi memoria el debate planteado entre nosotros en EA 204, a propósito de la proyección de Hunger en el Bafici 2009. Sin dudas hay una marca de estilo que nos hace ver películas totalmente distintas. Así, debo decir que no puedo estar más lejos de ver en Shame un “melodrama contemporáneo que ni juzga ni censura” (Leo dixit). Ok, empecemos por el título: Shame. Recordemos la ausencia total de placer y de disfrute. Pensemos en la decisión de construir la trama como un descenso a los infiernos, como una espiral de sufrimiento y vergüenza en la que siempre se puede caer más bajo. La paleta de colores, la estación escogida en la que acaecen los hechos, la manera que el protagonista tiene de relacionarse con su hermana, el modo de mostrar Nueva York, todo reafirma la idea de decadencia, de bajeza, de caída.
Lo pienso mejor. Por ahí Leo tiene razón. No sé si hay juicio y censura. Al menos no de manera sincera. En todo caso, seguramente el castigo tenga menos que ver con una bajada de línea prejuiciosa o moralista que con la explotación de un tema que puede resultar epidérmicamente provocativo y rendidor. Como la manera en que se presentó por estas tierras Christiane F. (Uli Edel, 1981), como en los programas “de investigación” que pueblan las noches de América TV, como en el descenso a los sótanos del Marais de Gaspar Noé en Irreversible, la utilización de un tema o una imagen potente se acerca más al shock y al exploitation que a la honesta indagación. Más que empatía con el personaje protagónico, hay una exposición malsana de su intimidad para provocar el placer morboso –no exento de cierto sadismo– de quienes actuamos como voyeurs. Se me ocurría hacer alguna moción para nombrar como “McQueen” alguna de las técnicas a las que hicimos referencia al inicio de estas líneas (alguna prolija y pretenciosa), pero creo que estaría siendo injusto con el sexo, incluso con su práctica en solitario. Después de todo, en estos casos de lo que se trata es de gozar, sin reservas, sin vergüenza. 
POR FERNANDO E. JUAN LIMA

sábado, 28 de diciembre de 2013

La noche más oscura, de Kathryn Bigelow (por Fernando E. Juan Lima)

La noche más oscura (Zero dark thirty, EE.UU./2011/157’).
Dirección: Kathryn Bigelow.
Guión: Mark Boal. 
Fotografía: Greig Fraser.
Montaje: Dylan Tichenor y William Goldenberg.
Música: Alexander Desplat.
Intérpretes: Jessoca Chastain, Jason Clarke, Joel Edgerton, Jennifer Ehle, Mark Strong, Kyle Chandler, Edgar Ramirez, James Gandolfini, Chris Pratt.

Peligrosa obsesión
            Cuando a un determinado evento, declaración u obra le caen con similar dureza por diestra y siniestra, esto es, la atacan en virtud de argumentos a la vez parecidos y contradictorios por izquierda y por derecha, no puedo evitar abrir un crédito a su favor. Este imposible acuerdo que se parece aun oxímoron me intriga; y el prejuicio troca en expectativa.

miércoles, 10 de julio de 2013

POST TENEBRAS LUX, de Carlos Reygadas (por Fernando E. Juan Lima).

Esto es lo que escribí hace más de un año, cuando pude ver la última película de Carlos Reygadas en el Festival de Cannes de 2012:
"Post tenebras lux, de Carlos Reygadas, película en competencia muy abucheada en el día de ayer por lo que había escuchado. Volvió a ser abucheada. Debo decir que no comparto esa percepción. Indudablemente, en el marco de propuestas más homogéneas, Reygadas se arriesga a una película que incomoda y propone innumerables lecturas. Es cierto que, como siempre en él, está presente lo religioso (esta vez, más que todo, por la aparición en escena del Maligno) y los paisajes, aún en el acotado tamaño de la pantalla

lunes, 29 de abril de 2013

lunes, 11 de febrero de 2013

El ganador, de David O. Russell (por Fernando E. Juan Lima)

El ganador (The fighter, EE.UU./2010/115’).
Dirección: David O. Russell.
Guión: Scott Silver, Paul Tamasy y Eric Johnson.
Fotografía: Hoyte Van Hoytema.
Edición: Pamela Martin.
Música: Michael Brook.
Intérpretes: Mark Wahlberg, Christian Bale, Amy Adams, Melissa Leo, Jack Mc Gee.

El estreno de El lado luminoso de la vida nos hizo recordar, hace ya dos sábados, la película previa de su director, David O. Russell. Para el que tenga ganas de seguir con el tema (y por ahí se anima a ir al videoclub (¡qué antigüedad!) o conseguirla de algún modo, aquí algunas palabras sobre El Ganador.

viernes, 18 de enero de 2013

El otro fútbol (por: Fernando E. Juan Lima)


El otro futbol (Argentina/2012, 93’).

Dirección: Federico Peretti.

Guión: Federico Peretti.

Fotografía: Federico Peretti.

 

Hechos pelota (*)
                Los argentinos, como sabemos y nos repiten, somos buena gente. Ya no bebemos vino tinto, tomamos cerveza, la nueva bebida nacional. Después de Mamá, lo más importante son los amigos, la barra (sí, amigos, no de a uno, de a muchos) y sólo después de ellos (y del auto, y del trabajo y del deporte…), en su caso, viene la bruja (nueva manera de referirse a la esposa, novia o favorecedora). Claro que en el marco del deporte el eje y centro fundamental de nuestras existencias lo ocupa El Fútbol (más visto por televisión que practicado, y, en este caso, casi exclusivamente en cancha de cemento a cinco contrincantes por equipo).

martes, 4 de diciembre de 2012

7 días en La Habana (por Fernando E. Juan Lima) (*)
Directores: Benicio del Toro, Pablo Trapero, Julio Medem, Elia Suleiman, Gaspar Noé, Juan Carlos Tabío y Laurent Cantet.
 
Como suele pasar con las películas en episodios (y más si ellos pertenecen a directores diversos) 7 días en La Habana es ciertamente despareja. Nacida con la idea de reflejar la actualidad de esta ciudad en 2011, los cortos que la conforman pasan de lo genial (Suleiman) y lo muy bueno (Trapero), a lo sólo pasable (Tabío, Cantet,

viernes, 3 de agosto de 2012

El camino del vino (por Sergio M. Napoli)


El camino del vino (Argentina/2010)
Guión y Dirección: Nicolás Carreras.
Fotografía y sonido: Esteban Perroud.
Música: Juan Pablo de Mendonca.

           




En busca del paladar perdido


Charlie Arturaola es un renombrado sommelier internacional que repentinamente, y durante su participación en el evento Master of Foods and Wine en Mendoza, advierte que ha perdido el paladar, lo que significa que ya no puede distinguir los sabores y cepas de vinos.
Aterrado y aturdido por el desgaste de su “instrumento” de trabajo decide acudir a sus colegas en busca de una solución. Alguien le sugiere que su problema acabará cuando pruebe el mejor vino de Mendoza. Convencido, inicia un viaje por las más selectas bodegas de la provincia tras esa preciada copa que ponga fin a su sufrir. Claro que para lograr que dueños y administradores le dejen probar, sin costos, sus mejores productos, deberá valerse de una serie de “mentiras blancas al estilo Hollywood”, como el mismo las denomina.

lunes, 30 de enero de 2012

La dama de hierro (por Fernando E. Juan Lima)

La dama de hierro (The iron lady, Reino Unido/Francia/2011/105’).
Dirección: Phyllida Lloyd.
Guión: Aby Morgan. 
Fotografía: Elliot Davist.
Música: Thomas Newman.
Montaje: Justine Wright.
Intérpretes: Meryl Streep, Jim Broadbent, Richard E. Grant, Susan Brown, Olivia Colman.

Estúpida mímesis
Se viene nomás el estreno de la película “sobre Margaret Thatcher”. En los diarios se multiplican las notas, entrevistas y las investigaciones pretendidamente históricas o revisionistas. Y lo cierto es que la reciente recidiva de cantinelas patrioteras augura una buena performance en la taquilla, debates sobre lo atinado o no del retrato de la dama de hierro, lecturas de ánimo político y largos etcéteras. Pues bien: no perdamos el tiempo. Esta película es tan increíblemente superficial, banal y estúpida como sólo podía esperarse de la directora de esa otra pavada insufrible que es Mamma Mia!

miércoles, 28 de diciembre de 2011

La cueva de los sueños olvidados (por Sergio M. Napoli)

La cueva de los sueños olvidados (The cave of the forgotten dreams, Alemania/2010/90’).
Dirección: Werner Herzog.
Guión: Werner Herzog, Judith Thurman. 
Fotografía: Peter Zeitling.
Montaje: Maya Hawke, Joe Bini.
Música: Ernst Reijseger.  




El túnel del tiempo


Según indica la gacetilla de prensa, “La cueva de los sueños olvidados, narrada en primera persona por Werner Herzog, es la experiencia única de su incursión en la cueva de Chaauvet-Pont-d’Arc (Francia) con 32.000 años de historia en su interior: un tesoro del arte rupestre del Paleolítico, cerrado durante 20.000 años a los ojos del hombre debido a una avalancha de rocas que preservó su pasado…”. Pese a lo que la descripción pudiera sugerir, La Cueva… está muy lejos de ser un aburrido y monocorde documental, estilo “National Geographic”, acerca de la pintura rupestre y las condiciones de

viernes, 23 de diciembre de 2011

Año Nuevo (por Fernando E. Juan Lima)

Año nuevo (New Year’s Eve, EEUU/2011/118’).
Dirección: Gary Marshall.
Guión: Katherine Fugate. 
Fotografía: Charles Minsky.
Montaje: Michael Tronick.
Música: John  Debney. 
Intérpretes: Michelle Pfeiffer, Hillary Swank, Jon Bon Jovy, Seth Mejers, Sarah Jessica Parker, Robert de Niro, Halle Berry.

     Acaba el año
   
Gary Marshall (Eternamente amigas, Mujer bonita, Frankie y Johnny, Novia fugitiva, Día de los enamorados) vuelve a demostrar que, más allá de alguna sobrevalorada comedia que no resiste el paso del tiempo (desafío: intentar rever Mujer bonita), lo suyo es la producción en serie de sumas de clichés marketineros que, en el mejor de los casos, sólo se acercan a lo tolerable. Año nuevo no es la excepción. Sin embargo, es una película tan básica, tan mala

miércoles, 5 de octubre de 2011

La quise tanto (por Sergio M. Napoli)





La quise tanto (Je l´aimais, Francia/2009/112’).
Dirección: Zabou Breitman.
Guión: Zabou Breitman y Agnes De Sacy. 
Fotografía: Michel Amatieu.
Montaje: Françoise Bernard.
Música: Krishna Levy.  
Intérpretes: Daniel Auteuil, Marie Josee Croze, Florence Loiret Caille, Christiane Millet, Genevieve.

Excesivamente excesiva

La quise tanto es, ante todo, una película honesta. Honesta en tanto no pretende ser más de lo que es, un potente y, a la vez, transparente melodrama en el que su directora, Zabou Breitman –más conocida en la Argentina por su rol de actriz que por su trayectoria detrás de cámaras-, recurre sin pruritos, pero con el toque justo, a todos los condimentos del género para brindarnos casi dos horas de sentimientos en pura ebullición. La historia inicialmente parece centrarse en Chloé (Marie Josee Croze) quien, al ser abandonada por su esposo y en plena crisis de nervios, es

martes, 4 de octubre de 2011

La vida nueva (por Fernando E. Juan Lima)


La vida nueva (Argentina/2011/75’).
Dirección: Santiago Palavecino.
Guión: Alejandro Martín Mauregui, Santiago Mitre y Santiago Palavecino. 
Fotografía: Fernando Lockett.
Montaje: Santiago Esteves y Alejo Moguilansky.
Intérpretes: Martina Gusmán, Alan Pauls, Germán Palacios, Ailín Salas.

Nota urgente: ¡No se pierdan esta película!
Ya lo dije en la charla que pudimos tener el sábado 1° de octubre en La Autopista del Sur con Santiago Palavecino: La vida nueva es una película que a uno lo acompaña un buen tiempo después de haberla visto en el cine y que, además, crece con el transcurso de ese tiempo.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

El significado del amor (por Fernando E. Juan Lima)


El significado del amor (Le nom des gens, Francia/2010/104’).
Dirección: Michel Leclerc.
Guión: Baya Kasmi y Michel Leclerc. 
Fotografía: Vincent Mathias.
Montaje: Nathalie Hubert.
Música: Jerôme Bensousssan y David Euverte.  
Intérpretes: Jacques Gamblin, Sara Forestier, Zinedine Soualem, Carole Franck, Jacques Boudet, Michéle Moretti.

           
Cierta correcta incorrección política
  
Las comedias americanas son tontas y descerebradas. Películas como las recientes Quiero matar a mi jefe o Damas en guerra sólo son productos sin gracia ni contenido, meros instrumentos pasatistas que no hacen sino estupidizarnos, reiterando pullas y latiguillos por todos conocidos. Por suerte ahí está la Comedia Francesa, que añade al humor una visión

jueves, 25 de agosto de 2011

Estrenos: El amante (por Sergio M. Napoli)

El amante (Io sono l’amore, Italia/2009/120’).
Dirección: Luca Guadagnino.
Guión: Luca Guadagnino, Barbara Alberti, Ivan Cotroneo, Walter Fasano. 
Intérpretes: Tilda Swinton, Flavio Parenti, Edoardo Gabriellini, Alba Rohrwacher, Pippo Delbono, Diane Fleri, Maria Paiato.

Grupo de Familia

Io sono l´amore (me niego a utilizar el inexplicable y poco original título elegido por la distribuidora local) es una película extraña, de esas que resultan difíciles de encasillar y también de calificar. La historia, que no se destaca por su originalidad, ni tampoco lo pretende, se centra en los Recchi, una tradicional y poderosa familia de la clase alta industrial milanesa que parece destacarse por su sofisticación, cierto snobismo y muchas tensiones afectivas internas. Este microuniverso es